Escribo esto como afiliado de UPyD que soy y simpatizante de Ciudadanos que fui.
Tras los decepcionantes resultados de Unión Progreso y Democracia (UPyD) en Cataluña y la consolidación de los 3 escaños de Ciudadanos (C’s) en las mismas elecciones, muchas voces se han elevado para criticar el que ambos partidos no hayan acudido coaligados a los comicios catalanes. Concretamente los reproches van personalizados hacia UPyD por no haber querido negociar una alianza con C’s y muchos achacan sus malísimos resultados a este hecho.
Es verdad que un elector podría no encontrar mucha diferencia entre ambos partidos, pero como cantaba Alejandro Sanz: no es lo mismo, es distinto. Es muy probable que el votante no nacionalista catalán haya hecho uso del voto útil al apoyar a Ciudadanos y que viendo las escasas posibilidades que tenía UPyD votase a C’s para asegurar la entrada de uno de los dos partidos en el Parlament.
Pero que no se alegren demasiado en Ciudadanos porque ese mismo voto útil se puede dar la vuelta en futuras elecciones, no será en las municipales del año que viene. En ellas el sentido de voto en Cataluña seguramente sea similar. Pero sí en la Generales de 2012. En ellas el partido con más posibilidades será UPyD.
Además el sentido del voto útil ha sido erróneo. Si el votante no nacionalista quería que su voto pudiese resultar influyente, se ha equivocado. Tiene muchas más posibilidades de influir un partido con representación en el parlamento nacional y en diferentes lugares de España (UPyD la tendrá) que un partido regional con escasos 3 escaños de 135 en un parlamento autonómico. Su discurso crítico (siempre bienvenido) se oirá, pero será como clamar en el desierto.
Otro factor importante para valorar la diferencia de votos entre los dos partidos, es el eco mediático que tuvieron durante la campaña electoral. Un partido, UPyD, prácticamente pasó desapercibido (muchos electores ni sabían que se presentaba). Mientras que el otro, C’s, recibió una sorprendente (y en buena parte interesada) cobertura informativa.
UPyD es un partido nacional (quizás el único que realmente se pueda llamar así), con todo lo que ello significa. UPyD no puede presentarse en una parte de España con unas siglas distintas o en compañía de las siglas de otro partido. Y mucho menos puede dejar de presentarse en una parte del país en virtud de un supuesto pacto de no agresión. UPyD tiene que aducir a todas las elecciones con sus siglas, sus candidatos y su programa electoral.
Quizás la unión hubiese sido posible al principio, cuando UPyD se fundó. Pero en esto momento los dos partidos tienen una identidad propia y suficientemente diferenciada como para poder pensar en una fusión. No escribo desde la prepotencia ni con aires de superioridad, pero si alguien piensa que para evitar el malgasto de votos sólo debería existir uno de los dos partidos, que le pida a C’s que desaparezca. Si miramos en el conjunto de España UPyD tiene un proyecto mucho más maduro y afianzado. Fuera de Cataluña Ciudadanos es prácticamente inexistente.
En este momento puede que el no aliarse con C’s sea visto como un error, pero a la larga estoy convencido de que se verá como un acierto. UPyD no ha renunciado a su identidad (ni a sus ideas) por un puñado de votos o por conseguir un escaño. Se ha mantenido fiel asimismo y eso a buen seguro que será apreciado por los Ciudadanos.
Nos leemos.





